sábado, 14 de enero de 2017

En la geometría... en el árbol...

Lignina y hexágonos





miércoles, 21 de diciembre de 2016

Mi nuevo gato posando bajo la lluvia

El Árbol Muerto


    Un tronco de un árbol muerto en la orilla de un camino o en las arenas de la playa, maestro del arte abstracto y del diseño, del diálogo de millones de ecuaciones, de los fractales que también cantan en la despedida. El éxtasis coreográfico del desvanecerse, de microorganismos, bacterias, ácidos nucleicos; del carbono soltando las manos y todos tomando las maletas. Las moléculas hermosamente danzando mientras algo se seca, se oxida, se erosiona, se pudre, se desvanece en manos del viento. 
     Suelo utilizar la figura del vampiro para referirme al concepto malévolo de lo estático. Y es que lo más oscuro de un vampiro no está en la imagen de un asesino en serie que vacía de sangre a algún desgraciado transeúnte por ahí, que según las probabilidades ya estaría quizá vaciado por la televisión y los medios de masas. Si no que lo más satánico de este  personaje se encuentra  en su carácter de imperecedero, en su calidad de inmortal. Todo lo estático se me hace anti-natura, algo que juega en contra del flujo del universo, algo que busca anquilosarse en las ramas crecientes de un árbol. Por eso incluso la imagen del Paraíso bíblico puede adherirse a este concepto de satanismo debido a su naturaleza estática. Apreciar lo bello del acto de entrega desinteresada de convertirse en abono para el crecimiento de una vida de una planta o un ser humano que seguramente nunca conocerás, y no la búsqueda del Dios taxidermista de los “bien-aventurados”.  Lo divino habita en el movimiento constante del cosmos y de la vida, en su flujo interminable.
     Hermann Hesse decía que no apreciaba mucho las cosas inertes y perpetuas, tales como piedras o metales preciosos, objetos inoxidables, elementos que dialogan escasamente con el entorno. Tal vez conceptos similares inspiraron las “pinturas” de David Lynch, compuestas, entre pastas y pigmentos, de material orgánico, y que a los días despedían hedores e invitaban a hormigas y moscas. Recuerdo también ahora el poema “la Carroña” de Baudelaire con aromas similares. Bueno, obviamente hay muchas más obras de este tipo a las que hacer referencia, obras que nos recuerdan que a esta danza estamos cordialmente invitados. Y es que la podredumbre nos salva. Te libera cuando te atrapa lo estático, cuando te niegas a bailar con el divino movimiento. Así como pasa con las ideas que intentan permanecer rígidas y canónicas, y que son fina y finalmente penetradas por el oxido ambiental. Y lo vemos suceder con muchas ideas políticas y religiosas, intentando aferrarse a construcciones metalizadas, pero que no dejan de lucir como postes de fierro después de años a la orilla del mar. Sucede menos con la ciencia, que es capaz de moverse aunque tenga que para ello sumergir en ácido alguno de sus fundamentos o a alguna de sus grandes eminencias. 
     Así es que si en tu vida fuiste un idiota consumado, un gran vendedor, uno de aquellos que subastaron a sus madres, o a la madre de sus amigos, o a la de su pueblo; bueno, en la putrefacción encontrarás tu redención, y la belleza te tocará nuevamente cuando te envuelva la inconmensurable danza de las partículas. Y junto al camino o en una playa, serás nuestro compañero cuando te bese, como a nosotros, el soplido ceniciento del olvido.

martes, 23 de febrero de 2016

Café Trabalengua

Las chicas del Café Trabalengua.
Me encanta este lugar. Seguro les pasará lo mismo.


miércoles, 29 de octubre de 2014

Guardián 1


Estas son las primeras experiencias de un vaciado de cemento en un molde de yeso. Siempre en estas pruebas existe un riesgo de perder lo que trabajaste en el modelado, pero para averiguar y conocer las posibilidades no hay mejor forma que lanzarse y hacerlo.

Y siempre aparecen situaciones inesperadas, como en este caso la reacción de la mezcla de cemento al contacto con el molde de yeso seco. Así se puede ver que en la figura hay partes que no alcanzaron a llenarse del todo bien; lo que hizo que la fina capa exterior, como especie de cáscara que es la que lleva el detalle, se desprendiera en varios lugares. Aún así, que tenga la apariencia de haber sido rescatado de unas ruinas, no estaba en los cálculos y me parece que no está nada de mal.

Cuando te lanzas en este tipo de cosas, y casi como en todas las cosas, intentas anticiparte calculando y pensando teóricamente en todos los escenarios. Sin embargo está ahí la experiencia aguardando para recordarnos y mostrarnos las posibilidades que habitan más allá de lo que imaginamos. Y algunas veces, no siempre, pero algunas veces nos espera con buenas sorpresas.


lunes, 4 de noviembre de 2013

Pequeña figura en greda

Eso, tan sólo una pequeña figura en greda.
Preparándose para el molde y saliendo del molde.

sábado, 28 de septiembre de 2013

En las plumas de una noche

En noviembre del año pasado decidí encerrarme en casa para dedicarme a trabajar en varias ideas que tenía dando vueltas en la cabeza. Una de ellas es esta pequeña prueba, resultado del intento de acercarme a algo que tengo en mente desde hace algún tiempo y para lo que no tengo prácticamente ninguna referencia. La verdad es que tengo más una sensación que una idea clara de lo que quiero lograr, así que tendré que trabajar y experimentar mucho en ello. Bueno, está en pañales, y aún habiendo varios aspectos gráficos que arreglar, creo que es un buen comienzo. Siempre es bueno materializar algo para poder arrancar, léase como se lea eso.





martes, 9 de julio de 2013

La decepción en la espalda

Parece que tengo la decepción en la espalda, porque ciertas mañanas duele más que la cresta.


A principios de año se me vino la idea de hacer este dibujo. Desperté varias mañanas con un molesto dolor de espalda y una de ellas apareció en mi cabeza una frase y una imagen. En su momento no le encontré mayor asunto no sabiendo qué podía significar, pero con el correr de los meses los acontecimientos se sucedieron de tal forma que todo comenzó a cobrar sentido. El verano pasado el Ayahuasca y una amiga bruja me dieron el mismo consejo, casi al mismo tiempo y casi con las mismas palabras: que tenía que acallar mi intelecto y racionalidad; algo así como una experiencia a la Jodorowsky, esa de: ¡Intelectual, aprende a morir! Qué puedo decir, me gusta mi ser racional, es parte de mí, pero es absolutamente necesario hacerlo guardar silencio de vez en cuando para poder descubrir esa otra parte nueva (nueva para mí, claro está). De a poco nos damos cuenta que hay un sin número de cosas dialogando con nosotros, y debemos pensar en otro lenguaje porque, definitivamente, usan otros códigos, manejan otras lógicas. Extrañamente, las experiencias de este tipo se sucedieron en gran número. Haces, sueñas, dices y ves cosas que no sabes de dónde vienen, y de pronto te das cuenta que no son algo nuevo, que estaban ahí desde hace algún tiempo y que sencillamente no les habías puesto atención. En fin, a veces el arte se nos hace clarividente y no nos damos cuenta.

sábado, 1 de septiembre de 2012

"El Cacho"


El Cachito moribundo

Hace un rato vengo cachando que, sin darme cuenta, he ido cambiando mi calendario solar por uno lunar. Así me la paso, viendo pasar el tiempo contando esferas luminosas en el cielo.
Ahora a mi gato se le ocurre marcharse en una hermosa noche en que un gran farol cuelga desde lo alto de la gran bóveda. Supongo que quería transitar por un camino claro.
Las imágenes románticas andan en leva, y yo, parezco un perro vagabundo con el olfato encantado por los rebosantes aromas mientras camino con una pala y un chuzo por los bosquecitos de Isla Negra iluminados por la luna llena; los húmedos y silenciosos tejados también dialogan con el brillo azul nocturno. Es el momento en que las pulgas comienzan a abandonar el barco.
El “Cacho Benito”, como a veces le llamaba, probablemente sólo vino a despistar a la muerte un rato de estos lares, quién sabe. Como sea, gracias por la compañía y buen viaje compañero.

martes, 24 de julio de 2012

Los Viejos

Aún no logro descifrar cuál es el sentimiento que maquilla los rostros otrora juveniles de mis viejos. ¿Esperanza, resignación, clarividencia? Probablemente algo sencillo, pero sí definitivamente algo pesado, peso que los ha ido deformando con su extenuante carga. Sus rostros no han envejecido, más bien se han cansado caminando largo tiempo por paramos donde habitan sueños desnutridos, otros moribundos, y algunos emanando ya aromas putrefactos. Lamentablemente todos sabemos que esta historia se repite por millares a nuestro alrededor.
Hace años leí en un una columna del Artes y Letras, de no recuerdo quién, que desarrollaba algunas ideas de lo que podía ser la vida después de la muerte; pese a mi escepticismo o distinta visión frente al tema, algo me pareció interesante: que uno al otro "lado" lleva la imagen del momento en que fue más hermoso en la vida. Evidentemente creo que no se refería sólo a la belleza física. Me suena algo similar al concepto de la imagen residual que llevas cuando entras a la Matrix, o el de cuando sales a dar una vuelta por el mundo astral ¿Cuándo será nuestro momento de mayor hermosura... estando jóvenes... viejos? tal vez ya lo vivimos, o aún nos queda mucho para eso ¿podremos permanecer en ese estado sin kilos de Botox, del normal y del místico? Tal vez nuestro momento más bello es cuando simplemente estamos atiborrados de bobas e inocentes esperanzas.

lunes, 28 de mayo de 2012

Cazuela

Una cazuela puede llevar muchos ingredientes: afecto,… amistad, cariño,…  gratitud,… confianza,……. respeto,… complicidad,………. admiración, incluso por qué no, unas piscas de amor. En fin, los ingredientes pueden ser diversos, pero definitivamente sin fuego no calientas el plato.
Es decir, sin pasión la cazuela no se cocina.
Así, sin pasión por el sonido no se cocina un músico.
Sin pasión por la forma no se cocina un escultor.
Sin pasión por los espacios no se cocina un arquitecto.
Sin pasión por lo que habita más allá de lo conocido no se cocina ni un científico, ni un filósofo, ni un poeta.
Sin pasión por lo humano tampoco se cocina un ser humano.
Sin pasión sencillamente la vida no se cocina.
Y cuando, llegado el momento, la muerte tome nuestra mano, avanzaremos junto a ella cargando tan sólo un plato frio y desabrido en la otra.


Estamos trabajando para lograr esta escena.
Sin embargo, creo que una pasión difícilmente te la puedes inventar.
Más bien, la tienes que descubrir, o aún más ciertamente, redescubrir.

miércoles, 11 de abril de 2012

Joaquín

El hermoso hijo de Berta.

domingo, 8 de abril de 2012

66 (1° parte)

Boceto a grafito sobre papel couché

viernes, 6 de abril de 2012

Mendoza

De paso nuevamente por Mendoza, ciudad encantadora. No pasaba por aquí como un año y medio atrás y el lugar es como lo recordaba: amigable y con estilo. Si hay algo que me gusta encontrar en un lugar, son arboles, y aquí en Mendoza abundan en casi todas sus calles, un verdadero oasis; lamentablemente sufre la amenaza de desertificación que corren mucho otros lugares, debido principalmente a la deforestación de los bosques de algarrobo, la excesiva población de ganado y el crecimiento no planificado de la urbe, insisto, como en muchos otros lugares. Si caminas un par de cuadras por sus calles sombreadas, te encuentras con una plaza escondida entre los edificios, que aquí por fortuna no son demasiado altos, no como grandes falos de cemento compitiendo; luego das la vuelta a la esquina y fácilmente te encuentras con otro parque. La vida cultural parece ser buena aunque no he tenido la oportunidad experimentarla mayormente. Lo que no podríamos decir que escasea aquí en Mendoza son las bellas mujeres, que eso sí que abundan, otro gran atractivo de esta ciudad. Quisiera agradecer las invitaciones que me hicieran llegar en su momento los amigos del sitio dibujantesmendocinos.com, lamentablemente con mis amigos tuvimos unos problemas por el cierre del paso y no pudimos llegar. Sé que ha pasado tiempo, pero gracias finalmente.

Aprovechando mi pequeña escala de cuatro horas en Mendoza, me fui esta vez a la Plaza Independencia. Como siempre se escucha la música de tambores y flautas, en el piso los artesanos ubican sus paños con distintos tipos de artesanías, imagino que se mezclan artistas viajeros y locales. También hay una media luna de toldos donde también encuentras variedad de artistas, como un par de muy buenos retratistas que vi en cada uno de los extremos de esta feria. Además está la gente, que parece disfrutar mucho de sus espacios públicos, llenos, como ya dije, de grandes árboles y refrescantes fuentes de agua. Siempre cuando salgo de viaje suelo llevar un cargamento de libros de los que finalmente no leo ninguno. Esta vez, con destino a Brasil, decidí sólo acompañarme de uno: Muertes y Maravillas del poeta chileno Jorge Teillier. Frente a mí, mientras leía en un banco de la plaza, se encontraba un chico instalando su paño en el piso para exponer sus trabajos de artesanía; junto a él también estaba su pequeño perro y su mochila que tenía estampado este diseño gringo como de anuncio de ruta o carretera con el numero 66. Veo esto y digo ¿Dónde acabo de ver este número? Vuelvo la mirada al libro y veo la página con el poema que me encontraba leyendo y pensando en ese momento.

Luces de linternas rotas

Luces de linternas rotas
pueden brillar sobre olvidados rostros,
hacer moverse como antorchas al viento
la sombra de potrillos muertos,
guiar la ciega marcha de las nuevas raíces.

Una débil columna de humo a mediodía
puede durar más que las noches de mil años,
la luz de una linterna rota
ha brillado más que el sol en el oeste.

Una mano sobre las aguas
encuentra las mañanas que perdimos.
En las pupilas de un niño de nuevo se dibujan los pescadores
devorados por las viejas mareas.

Alguien escuchará nuestros pasos
cuando nuestros pies sean terrones deformes;
alguien soñará con nosotros
cuando seamos menos que un sueño,
y en el agua donde pusimos nuestras manos
siempre habrá una mano
descubriendo las mañana que perdimos.

66

Espero en mi viaje de vuelta poder hacer otra escala en Mendoza, ojala eso sí, que esta vez sea un poco más extensa.

martes, 15 de noviembre de 2011

Iquique y Pica

Mientras viajaba por la costa nortina llegando a Iquique, no podía dejar de pensar en lo que significa vivir en esos paisajes, en las almas que lo han habitado en distintos periodos. Esas lentas caminatas de los pueblos indígenas, las duras faenas de los obreros calicheros o los pescadores de las pequeñas caletas en medio de la nada. Avanzo y veo la tierra cambiar de tono, y brota el canto del mineral a la superficie con melodías salinas y sulfurosas.

El tema se me hace recurrente una vez que arribo a Iquique y pienso en la rudeza de vivir bajo este sol. Claro que no en hoteles, sino en las poblaciones, en esos pequeños cubos de cemento con cierres de latón y cholguán, cuál de todos más fresco.

Me doy cuenta de que estos lugares no alcanzaron a desarrollar una arquitectura basada en la cultura y clima locales, evidentemente se hace muy importante la mezcla de distintas influencias para este desarrollo, pero lo que se aprecia aquí es más como un quiebre o una ruptura cuando te encuentras con estas casas de estilo georgiano, hogares de los inversionistas extranjeros, esos que invirtieron en la guerra de los pueblos para luego esclavizar a los mismos. Es bonito el casco antiguo, sí, pero debo admitir que no me hace mucha gracia, me habla mucho de violencia y prácticas de maltrato de los capitales, bueno, en casi todo Chile es así la verdad. Los héroes de Iquique, el orgullo de la región. El orgullo son aquellos hombres que quedaron trabajando bajo el ardiente sol una vez que la cancha estuvo lista para los rosados ingleses. Los monumentos en las plazas tienen rostros distintos a los de la gente que camina por aquí.

Este sentimiento obviamente se acentúa mientras camino con un pesado bolso en la espalda por calles despobladas de cualquier tipo de sombra. Sólo encuentro palmeras que poco o nada ayudan, o lo hacen tal vez nada más que para brindarle un look tropical a la zona. Y Parece que algún sentido tiene, porque cuando me acerco a la playa, me siento en un lugar como Puerto Rico; las veredas llenas de chicos con pintas regetoneras y las calles con autos último modelo que saltan con la música reventando desde su interior.

Está claro que mi primera impresión de Iquique no fue la mejor, pero todo fue cambiando con la llegada del atardecer. Las noches son geniales, y todo el mundo sale a pasear por la orilla de la playa; en bicicleta, patines, trotando o simplemente caminando. Es bueno verlos de esa forma habitar y compartir sus espacios públicos.


Cabancha (Lapiz acuarelable y plumilla con tinta china)
Craneo indigena deformado por estética (Acuarela)
Iglesia de San Andres, Pica (Acuarela)

El sol y la tierra danzan con el silencio rectilíneo por afuera de la ventana del bus que me lleva a Pica. Siento que me adentro en los nidos del sol y los hombres, avanzando entre verdades petrificadas que yacen de espaldas mirando el cielo y que de vez en cuando un grupo de remolinos juegan a levantarle las mantas hechas de arena.

Pica, un oasis, el primer lugar de este territorio donde se produjo vino, claro que antiguamente pertenecía a Perú. Las primeras medallas que ganó Chile en competencias de vino, fueron dos de oro en Francia en 1907, con vinos provenientes de Pica. Hoy en día ya no existen viñas aquí, fueron reemplazadas por los limoneros, naranjos y mangos. Esto lo escuché en un excelente programa radial de una estación local.

Es un bonito y apacible lugar, con sus vertientes y arboles en medio del desierto. Creo que deben haber más arboles que en Iquique. El agua de este lugar, además de ser un milagro, es una delicia. Sin embargo Pica se encuentra en riesgo ya que su agua es usada también para abastecer a Iquique, lo que aumenta la desertificación.

Lamentablemente el detalle de la falta de mixtura también se repite en este lugar. Sus plazas están adornadas con pequeñas estatuas de algún estilo victoriano, y en su iglesia de arquitectura románica se encuentra una última cena de tamaño natural en el que todos los personajes tienen los rostros y las barbas de los conquistadores. Los últimos rastros de las antiguas culturas va quedando tan sólo en el rostro de los descendientes de los pueblos indígenas, con sus mujeres de largas y coloridas faldas, como sus trenzas, y sus pieles quemadas al sol en el vaivén de su pausado caminar. Se me viene la imagen de Cesar Vallejo escribiendo algo que nos ayudara a pedirle perdón a esta gente, o Neruda con el Canto General.

Bueno, saludos a la gente del hostal “La Casona” en Iquique: Isabel, Susan, Marc, Tristan, Johnny, Eduardo, a todos. Un excelente lugar, cómodo, absolutamente recomendable.

Saludos también a la cuadrilla de trabajadores de Pica que me invitaron a compartir un asado con ellos. Cuando pensaba en lo que significaba trabajar bajo ese sol implacable, me encuentro con un grupo de hombres que estaban dedicados a construir caminos en medio del desierto, en medio del asfalto caliente. Un abrazo a cada uno de ellos, el llamo estaba buenísimo.


Mural en Pica
Niños de Pica
La Casona, Iquique

viernes, 11 de noviembre de 2011

Una Temporada en el norte

Bajo una luna llena en el oasis de Pica


Tinta sobre papel

viernes, 29 de octubre de 2010

De vuelta


Esta pintura fue hecha ya hace un par de años para el concurso "Pintando Melipilla". La otra vez pase por la plaza donde estaba la fuente de agua que tenía esta especie de fauno que algún tipo de accidente había arrancado su corno y su brazo, pero ya no estaba, sólo se encontraba la base sin agua. ¿Dónde habrán ido a botar a este niño y su tortuga?

lunes, 28 de diciembre de 2009

Croquera

Generalmente cuando la gente se encuentra con alguna de mis croqueras se acerca entusiasmada a ellas esperando encontrarse con algunos bonitos dibujos, estudios de figura humana, paisajes, qué se yo. Pero el sentimiento que los invade luego es, podríamos decir, de decepción, por que la verdad es que no son más que hojas llenas de garabatos, de imágenes muchas veces ininteligibles. Y pareciera que en ese momento pensaran, después de todo este tipo no dibuja na’ tan bien. Puede que estén en lo cierto. Sin embargo, hay ocasiones, muy pocas pero existen, en que aparecen algunos buenos dibujos, o por lo menos algunos algo más acabados. Para aquellos que no quieren seguir sufrieron tal decepción, les prometo que trataré de tener algo un poco más atractivo en las croqueras. Por ahora no me queda más que ofrecerles esta pequeña selección de lo que se puede rescatar, sé que no es mucho pero es lo que hay.
Buenas noches, mejor dicho, buenos días.









jueves, 17 de diciembre de 2009

Ícaro y Dédalo

Aquí va el primero de una serie de dibujos de distintos lugares de Santiago en los que actualmente me encuentro trabajando. El Museo de Bellas Artes y la excelente escultura de Ícaro y Dédalo ubicada en el frontis. El Palacio, de estilo neoclásico con detalles de Art Nouveau, obra del arquitecto chileno Emilio Jéquier, fue inaugurado oficialmente el 21 de Septiembre de 1910, en el primer “centenario” de nuestra independencia. La escultura “Unidos en la gloria y en la muerte” es de la artista chilena Rebeca Matte, que en un principio, aludiendo al mito de Ícaro y Dédalo, fue pensada como monumento a la aviación, sería luego donada el año 1922 al gobierno brasileño, en homenaje al centenario de su independencia por lo que hoy se encuentra en la Plaza Mauá de Río de Janeiro. Así que la que se aprecia en el frontis del museo, ubicada ahí desde el año 1930, cuatro años después de la muerte de Rebeca, es un segundo original encargado al maestro francés Vignoli por Pedro Iñiquez, marido de la artista.
La verdad que personalmente, no sé si esa escena en que Dédalo sostiene el cuerpo inerte de su hijo Ícaro realmente existió, mitológicamente hablando claro. Puede que exista un texto que yo desconozca donde se narre ese momento, muy probable. En todo caso hay veces en que el tema es sólo una escusa para la creación y/o experimentación plástica, pero como haya sido, el resultado es maravilloso. Además, me sirve de escusa a mí para el estudio de formas y líneas, que en esta ocasión me permiten viajar por los detalles de una obra maestra. Espero les guste, y cuando pasen por ahí dedíquenle un momento a estos silenciosos personajes alados.

rapidograph sobre opalina 25x35 cms.

Detalle