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De paso nuevamente por Mendoza, ciudad encantadora. No pasaba por aquí como un año y medio atrás y el lugar es como lo recordaba: amigable y con estilo. Si hay algo que me gusta encontrar en un lugar, son arboles, y aquí en Mendoza abundan en casi todas sus calles, un verdadero oasis; lamentablemente sufre la amenaza de desertificación que corren mucho otros lugares, debido principalmente a la deforestación de los bosques de algarrobo, la excesiva población de ganado y el crecimiento no planificado de la urbe, insisto, como en muchos otros lugares. Si caminas un par de cuadras por sus calles sombreadas, te encuentras con una plaza escondida entre los edificios, que aquí por fortuna no son demasiado altos, no como grandes falos de cemento compitiendo; luego das la vuelta a la esquina y fácilmente te encuentras con otro parque. La vida cultural parece ser buena aunque no he tenido la oportunidad experimentarla mayormente. Lo que no podríamos decir que escasea aquí en Mendoza son las bellas mujeres, que eso sí que abundan, otro gran atractivo de esta ciudad. Quisiera agradecer las invitaciones que me hicieran llegar en su momento los amigos del sitio dibujantesmendocinos.com, lamentablemente con mis amigos tuvimos unos problemas por el cierre del paso y no pudimos llegar. Sé que ha pasado tiempo, pero gracias finalmente. Aprovechando mi pequeña escala de cuatro horas en Mendoza, me fui esta vez a la Plaza Independencia. Como siempre se escucha la música de tambores y flautas, en el piso los artesanos ubican sus paños con distintos tipos de artesanías, imagino que se mezclan artistas viajeros y locales. También hay una media luna de toldos donde también encuentras variedad de artistas, como un par de muy buenos retratistas que vi en cada uno de los extremos de esta feria. Además está la gente, que parece disfrutar mucho de sus espacios públicos, llenos, como ya dije, de grandes árboles y refrescantes fuentes de agua. Siempre cuando salgo de viaje suelo llevar un cargamento de libros de los que finalmente no leo ninguno. Esta vez, con destino a Brasil, decidí sólo acompañarme de uno: Muertes y Maravillas del poeta chileno Jorge Teillier. Frente a mí, mientras leía en un banco de la plaza, se encontraba un chico instalando su paño en el piso para exponer sus trabajos de artesanía; junto a él también estaba su pequeño perro y su mochila que tenía estampado este diseño gringo como de anuncio de ruta o carretera con el numero 66. Veo esto y digo ¿Dónde acabo de ver este número? Vuelvo la mirada al libro y veo la página con el poema que me encontraba leyendo y pensando en ese momento.
Luces de linternas rotas
Luces de linternas rotas pueden brillar sobre olvidados rostros, hacer moverse como antorchas al viento la sombra de potrillos muertos, guiar la ciega marcha de las nuevas raíces.
Una débil columna de humo a mediodía puede durar más que las noches de mil años, la luz de una linterna rota ha brillado más que el sol en el oeste.
Una mano sobre las aguas encuentra las mañanas que perdimos. En las pupilas de un niño de nuevo se dibujan los pescadores devorados por las viejas mareas.
Alguien escuchará nuestros pasos cuando nuestros pies sean terrones deformes; alguien soñará con nosotros cuando seamos menos que un sueño, y en el agua donde pusimos nuestras manos siempre habrá una mano descubriendo las mañana que perdimos.
66
Espero en mi viaje de vuelta poder hacer otra escala en Mendoza, ojala eso sí, que esta vez sea un poco más extensa.
Mientras viajaba por la costa nortina llegando a Iquique, no podía dejar de pensar en lo que significa vivir en esos paisajes, en las almas que lo han habitado en distintos periodos. Esas lentas caminatas de los pueblos indígenas, las duras faenas de los obreros calicheros o los pescadores de las pequeñas caletas en medio de la nada. Avanzo y veo la tierra cambiar de tono, y brota el canto del mineral a la superficie con melodías salinas y sulfurosas. El tema se me hace recurrente una vez que arribo a Iquique y pienso en la rudeza de vivir bajo este sol. Claro que no en hoteles, sino en las poblaciones, en esos pequeños cubos de cemento con cierres de latón y cholguán, cuál de todos más fresco. Me doy cuenta de que estos lugares no alcanzaron a desarrollar una arquitectura basada en la cultura y clima locales, evidentemente se hace muy importante la mezcla de distintas influencias para este desarrollo, pero lo que se aprecia aquí es más como un quiebre o una ruptura cuando te encuentras con estas casas de estilo georgiano, hogares de los inversionistas extranjeros, esos que invirtieron en la guerra de los pueblos para luego esclavizar a los mismos. Es bonito el casco antiguo, sí, pero debo admitir que no me hace mucha gracia, me habla mucho de violencia y prácticas de maltrato de los capitales, bueno, en casi todo Chile es así la verdad. Los héroes de Iquique, el orgullo de la región. El orgullo son aquellos hombres que quedaron trabajando bajo el ardiente sol una vez que la cancha estuvo lista para los rosados ingleses. Los monumentos en las plazas tienen rostros distintos a los de la gente que camina por aquí. Este sentimiento obviamente se acentúa mientras camino con un pesado bolso en la espalda por calles despobladas de cualquier tipo de sombra. Sólo encuentro palmeras que poco o nada ayudan, o lo hacen tal vez nada más que para brindarle un look tropical a la zona. Y Parece que algún sentido tiene, porque cuando me acerco a la playa, me siento en un lugar como Puerto Rico; las veredas llenas de chicos con pintas regetoneras y las calles con autos último modelo que saltan con la música reventando desde su interior. Está claro que mi primera impresión de Iquique no fue la mejor, pero todo fue cambiando con la llegada del atardecer. Las noches son geniales, y todo el mundo sale a pasear por la orilla de la playa; en bicicleta, patines, trotando o simplemente caminando. Es bueno verlos de esa forma habitar y compartir sus espacios públicos.  Cabancha (Lapiz acuarelable y plumilla con tinta china)  Craneo indigena deformado por estética (Acuarela)  Iglesia de San Andres, Pica (Acuarela) El sol y la tierra danzan con el silencio rectilíneo por afuera de la ventana del bus que me lleva a Pica. Siento que me adentro en los nidos del sol y los hombres, avanzando entre verdades petrificadas que yacen de espaldas mirando el cielo y que de vez en cuando un grupo de remolinos juegan a levantarle las mantas hechas de arena. Pica, un oasis, el primer lugar de este territorio donde se produjo vino, claro que antiguamente pertenecía a Perú. Las primeras medallas que ganó Chile en competencias de vino, fueron dos de oro en Francia en 1907, con vinos provenientes de Pica. Hoy en día ya no existen viñas aquí, fueron reemplazadas por los limoneros, naranjos y mangos. Esto lo escuché en un excelente programa radial de una estación local. Es un bonito y apacible lugar, con sus vertientes y arboles en medio del desierto. Creo que deben haber más arboles que en Iquique. El agua de este lugar, además de ser un milagro, es una delicia. Sin embargo Pica se encuentra en riesgo ya que su agua es usada también para abastecer a Iquique, lo que aumenta la desertificación. Lamentablemente el detalle de la falta de mixtura también se repite en este lugar. Sus plazas están adornadas con pequeñas estatuas de algún estilo victoriano, y en su iglesia de arquitectura románica se encuentra una última cena de tamaño natural en el que todos los personajes tienen los rostros y las barbas de los conquistadores. Los últimos rastros de las antiguas culturas va quedando tan sólo en el rostro de los descendientes de los pueblos indígenas, con sus mujeres de largas y coloridas faldas, como sus trenzas, y sus pieles quemadas al sol en el vaivén de su pausado caminar. Se me viene la imagen de Cesar Vallejo escribiendo algo que nos ayudara a pedirle perdón a esta gente, o Neruda con el Canto General. Bueno, saludos a la gente del hostal “La Casona” en Iquique: Isabel, Susan, Marc, Tristan, Johnny, Eduardo, a todos. Un excelente lugar, cómodo, absolutamente recomendable. Saludos también a la cuadrilla de trabajadores de Pica que me invitaron a compartir un asado con ellos. Cuando pensaba en lo que significaba trabajar bajo ese sol implacable, me encuentro con un grupo de hombres que estaban dedicados a construir caminos en medio del desierto, en medio del asfalto caliente. Un abrazo a cada uno de ellos, el llamo estaba buenísimo.  Mural en Pica  Niños de Pica  La Casona, Iquique
Bajo una luna llena en el oasis de Pica Tinta sobre papel
 Esta pintura fue hecha ya hace un par de años para el concurso "Pintando Melipilla". La otra vez pase por la plaza donde estaba la fuente de agua que tenía esta especie de fauno que algún tipo de accidente había arrancado su corno y su brazo, pero ya no estaba, sólo se encontraba la base sin agua. ¿Dónde habrán ido a botar a este niño y su tortuga?
Generalmente cuando la gente se encuentra con alguna de mis croqueras se acerca entusiasmada a ellas esperando encontrarse con algunos bonitos dibujos, estudios de figura humana, paisajes, qué se yo. Pero el sentimiento que los invade luego es, podríamos decir, de decepción, por que la verdad es que no son más que hojas llenas de garabatos, de imágenes muchas veces ininteligibles. Y pareciera que en ese momento pensaran, después de todo este tipo no dibuja na’ tan bien. Puede que estén en lo cierto. Sin embargo, hay ocasiones, muy pocas pero existen, en que aparecen algunos buenos dibujos, o por lo menos algunos algo más acabados. Para aquellos que no quieren seguir sufrieron tal decepción, les prometo que trataré de tener algo un poco más atractivo en las croqueras. Por ahora no me queda más que ofrecerles esta pequeña selección de lo que se puede rescatar, sé que no es mucho pero es lo que hay. Buenas noches, mejor dicho, buenos días.   
Aquí va el primero de una serie de dibujos de distintos lugares de Santiago en los que actualmente me encuentro trabajando. El Museo de Bellas Artes y la excelente escultura de Ícaro y Dédalo ubicada en el frontis. El Palacio, de estilo neoclásico con detalles de Art Nouveau, obra del arquitecto chileno Emilio Jéquier, fue inaugurado oficialmente el 21 de Septiembre de 1910, en el primer “centenario” de nuestra independencia. La escultura “Unidos en la gloria y en la muerte” es de la artista chilena Rebeca Matte, que en un principio, aludiendo al mito de Ícaro y Dédalo, fue pensada como monumento a la aviación, sería luego donada el año 1922 al gobierno brasileño, en homenaje al centenario de su independencia por lo que hoy se encuentra en la Plaza Mauá de Río de Janeiro. Así que la que se aprecia en el frontis del museo, ubicada ahí desde el año 1930, cuatro años después de la muerte de Rebeca, es un segundo original encargado al maestro francés Vignoli por Pedro Iñiquez, marido de la artista. La verdad que personalmente, no sé si esa escena en que Dédalo sostiene el cuerpo inerte de su hijo Ícaro realmente existió, mitológicamente hablando claro. Puede que exista un texto que yo desconozca donde se narre ese momento, muy probable. En todo caso hay veces en que el tema es sólo una escusa para la creación y/o experimentación plástica, pero como haya sido, el resultado es maravilloso. Además, me sirve de escusa a mí para el estudio de formas y líneas, que en esta ocasión me permiten viajar por los detalles de una obra maestra. Espero les guste, y cuando pasen por ahí dedíquenle un momento a estos silenciosos personajes alados.
rapidograph sobre opalina 25x35 cms. Detalle
Cuando comencé a idear este espacio, lo imaginaba como una galería de dibujos que irían retratando mi paso por Isla Negra, capturando este lugar encantador con sus paisajes y su gente. Y luego cuando pensé en cómo llamar a este blog recordé el título del libro “Una temporada en el infierno”, no por hablar de un mal lugar, si no que más bien por el concepto de temporada, de mi estadía por la zona y por supuesto mencionar de paso el genial trabajo de Rimbaud. Pero cuando empiezas a vivir en un lugar, te asientas en él, es como si te dejaran entrar tras bambalinas y observaras detrás de las hermosas figuras pintadas sobre el plató sus estructuras de madera deteriorada y sucia, y sucede que la magia que veías en un principio comienza a desvanecerse, la magia del espacio y de la gente. Pero lo que va tornando al título algo más relacionado con la connotación rimbaudiana del averno, porque me imagino que esto debe pasar con casi todos los lugares del mundo, es que te encuentras con la realidad que menciona el sabio dicho popular: “Pueblo chico, infierno grande”. De todas formas nunca me imaginé que el nombre del libro y el del blog irían tomando muchisima menos distancia. Habitando este lugar he descubierto que la mayoría de la gente en la Isla es una verdadera lata, mal educada, sumamente egoísta y apática entre ella misma, algo idiota muchas veces, perdónenme que lo diga. Quien sabe esto se deba a que, por lo que he sabido y no sé qué tan cierto sea, son sólo unas cuantas familias las que han ido poblando toda esta pequeña localidad, tal ves eso haya provocado algún tipo de problema genético, quién sabe... no, no, estoy bromeando. Es cierto sí que por alguna razón albergan un extraño resentimiento hacia la imagen de Neruda, la misma que sustenta la economía del lugar, la misma que se repite por todos los rincones del pueblo. Y es que al parecer este tipo no caminaba sonriendo y saludando a toda la gente y mucho menos regalando su dinero a los humildes habitantes Isleños, como correspondería al comportamiento de un verdadero comunista creerían ellos. Imagino, espero así sea, que se hace evidente que estoy exagerando en todo esto, claro que existe gente hermosa en este lugar, claro que como lugar turístico transita gente también muy hermosa por aquí y claro que existen también hermosos espacios de encuentro y conversación, como son las tertulias que se llevan a cabo quincenalmente con gente muy interesante en la casa de Neruda o en la tienda Kilantú, instancias que yo por lo menos no me he topado en otros lugares. Fuera de todo esto, me parece excelente que el titulo del blog rememore en algo a Rimbaud, puede que sea sólo idea mía, pero quizás para algunos suene un poco como aquel maravilloso libro de poesía maldita, libro que de vez en cuando vuelvo a ojear como quien escucha ese disco antiguo una y otra vez por el resto de sus días. Pese a que no soy un gran conocedor de poesía como quisiera, o ni siquiera tal vez mediano conocedor, es una obra muy importante para mí. Recuerdo la experiencia que significó encontrarme con “Una temporada en el infierno”, con la descripción de esos paisajes de aire denso y viciado, con esa injuria a la belleza, la sorpresa que causó en mi la actitud de aquellas líneas, sobre todo en tiempos de lectura adolescente, líneas que ha pesar del tiempo las sigo sintiendo llenas de energía. Bueno, y no está de más decir que extraño mucho dicha actitud últimamente, es algo que realmente escasea por estos días en nuestra sociedad llena de conformismo y entumecimiento intelectual en que la gente piensa, desea, compra y ama lo que los idiotas de la televisión le digan. A todo esto había preparado un dibujo de la famosa y casi única foto conocida de Rimbaud para el lanzamiento de este espacio, pero se fue en las contentas manos de una chica argentina evidentemente amante de la poesía, esto mientras me encontraba dibujando unos retratos en una pequeña plaza que está a unos pasos de la casa de Neruda. El problema es que olvidé hacer un registro de aquel trabajo, así que si existiera la casualidad de que aquella chica se encuentre con este blog, espero me haga llegar una foto de él, poco probable, ¿verdad?. En fin, hasta que no dibuje otro o no reciba alguna imagen de Argentina, estaré en deuda con este blog. Aquí está en todo caso un dibujo de Jimmi Hendrix que se encontraba en mi atril junto al de Rimbaud, se lo llevó un chico llamado Eduardo, lamentablemente otro caso extraño ya que la mayoría de los cabros que pasaban por ahí no sabían quien mierda era ese negro, algunos, los que más se acercaban, creían que era Bob Marley, pero definitivamente les digo que no es un cantante de reggeaton. Así que cuando aparecía alguien y reconocía a estos personajes, de verdad que me alegraba el día. Además todo esto hacía que me preguntara, y claro que lo sigo haciendo ¿Qué chucha pasa con la Poesía y el Rock en este país?! Tinta china sobre papel coucheBueno, y para que no quede gusto a poco, adjunto el afiche que diseñé para el pasado Natalicio Nerudiano, que a excepción del texto está enteramente desarrollado en 3D Studio Max. Lamentablemente el que salió a imprenta, muy a pesar mío y con varias discusiones de por medio, quedó un poco más cargado de publicidad, pero eso ya es otra historia.  
Bueno, es hora de empezar a publicar, hace tiempo que tenía ganas de hacerlo y estaba desarrollando todo un concepto, pero las cosas se empiezan a dilatar y empieza a pasar el tiempo, y realmente mucho tiempo. Así que es mejor arreglar las cosas sobre la marcha si no el día en que sienta que está todo listo y preparado probablemente ya no exista Internet. Entonces empezaremos con tres dibujos sobre papel hechos hace tan solo unos días; el primero es de Miles Davis, otro de Billie Holliday y por último un pequeño estudio sobre unas rocas de Isla Negra.    Por fin.
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